Sobre las patentes
y su recursividad.
Personalmente, no participo en la actual regulación de los derechos de patente, cosa que no tiene la menor importancia, en absoluto.
Dicho esto, el motivo principal de mi falta de simpatía es precisamente el objeto de la patente: la concesión administrativa de un privilegio legal, que beneficia a ostentor, que no necesariamente al autor, frente al resto de la sociedad.
Los propios privilegios de las mismas oficinas nacionales dificulta sobremanera la misma patente europea; tal y como se puede leer en:
COM (2010) 0350 PROPUESTA de Reglamento (UE) del Consejo, relativo a las disposiciones sobre traducción aplicables a la patente de la Unión Europea.
Que dice:
… . Una patente europea validada en trece países cuesta 20 000 EUR, de los cuales casi 14 000 EUR los generan exclusivamente las traducciones. Así, una patente europea es diez veces más cara que una patente estadounidense, cuyo precio oscila en torno a los 1 850 EUR. Esos elevados costes se reducirían en una medida considerable con una patente de la UE sujeta a unas disposiciones sobre traducción que cumplieran los requisitos de rentabilidad, seguridad jurídica y simplicidad. Según la presente propuesta, los costes de tramitación de la patente de la UE con cobertura en los veintisiete Estados miembros no alcanzarían los 6 200 EUR, de los cuales solo el 10%, aproximadamente, correspondería a las traducciones. …
En definitiva, las oficinas nacionales de patentes, no quieren ceder el derecho soberano de la traducción a las lenguas propias, como el privilegio que sostiene su propia existencia, en detrimento del propio sistema europeo de patentes.
¡Zas!
¡En toda la boca!
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